Publicado en jul 25, 2018

Artículo EFE Salud sobre nuestro curso “La música y el cerebro, neurociencia de la música”

Clave de sol, clave de salud: el impacto de la música en el cerebro

La música desencadena complejos efectos sobre el cerebro. ¿Qué emociones se activan durante la percepción musical?¿Qué diferencia el cerebro creativo del músico? En la última década, numerosos estudios neurocientíficos han demostrado cómo este fenómeno físico puede contribuir en las intervenciones terapéuticas actuando a la vez como medicamento para los pacientes y como herramienta de reducción de gasto en los hospitales

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Músicos de la organización de Música en Vena tocando en una intervención terapéutica para pacientes de un hospital en España/ Cedida por Música en Vena.

La relación entre la música y la salud ha sido el tema central de la I edición del Curso de El Escorial “La música y el cerebro, neurociencia de la música”, dentro del programa que organiza la Universidad Complutense de Madrid.

EFEsalud ha asistido a este curso y ha entrevistado a su director Yerko Ivánovic, músico y neurólogo del hospital universitario HM Puerta del Sur de Madrid, quien ha situado esta iniciativa: “El objetivo del curso es dar los primeros pasos,  desde una aproximación universitaria,  para comenzar a evaluar el interés de crear una escuela de la música y la salud”.

El creciente interés de los estudios neurocientíficos ha llevado a la investigación de los efectos de la música en las intervenciones terapéuticas y a la creación de iniciativas que defienden el empleo de terapias con música. En España, la ONG Música en Vena, colaboradora del curso, busca la humanización del entorno sanitario mediante la integración del músico en la asistencia hospitalaria.

 

  • La emoción de la música sobre el cerebro

Dar nombre a la emoción que despierta la música es complicado. “A la hora de buscar un nombre al sustrato anatómico, la mayoría de las emociones se localizan en el lóbulo frontal más medial; en la ínsula encontramos las emociones básicas, como el asco; y el miedo se vincula con la amígdala”, explica Ivánovic.

“Cuando una canción tiene un cambio súbito de ritmo en un contexto placentero se percibe como algo alarmante”.  Ivánovic aclara cómo el bienestar producido por la música se asocia a una región denominada núcleo ´accumbens´, muy relacionado con la recompensa. Pero cuando en una canción escuchamos un escalón inesperado, nuestro sistema de alarma hace que se nos erice el vello y se descargue adrenalina. En ese caso la amígdala, comprueba que tras la sorpresa no ocurre nada y se produce el característico escalofrío.

Sin embargo, no todos los géneros musicales actúan igual. “Es necesaria una armonía y un tipo de música en determinados contextos”, señala el compositor y pianista.

De acuerdo con los estudios del investigador en neurorehabilitación en el Instituto Santa Ana, Francesco Riganello, la interacción de música tecno en pacientes con bajo nivel de conciencia ralentiza las ondas detectadas por encefalografía y los sume más en su estado de desconexión, mientras la música clásica consigue ritmos más rápidos y espabila el sistema nervioso del paciente

Un cambio de ritmo en un contexto placentero se percibe como algo alarmante

“Aparentemente esto es una contradicción, pero la necesidad de armonía es algo agradable que el cerebro tiene la capacidad natural de identificar y beneficia al sistema nervioso”, apunta el neurólogo. “No obstante, la variabilidad de respuesta emocional es un problema ya que dependen del fondo cultural musical del individuo”.

Según declara el director del curso, los efectos de la música son difíciles de establecer porque lo que determina que un tipo de música nos guste depende de la “lista de reproducción interna” de cada uno.

 

  • Desarrollo la creación y la percepción musical

“Los humanos somos creativos por naturaleza”, afirma Mara Dierssen, neurobióloga y divulgadora científica de CRG Genómica, quien también participó en el curso. “Sin embargo, no somos la única especie creativa”. Los pájaros, capaces de inventar nuevas melodías, son un ejemplo destacado por la investigadora para ilustrar el sustrato natural común de la creatividad.

Dierssen explica como la música que escuchamos se transmite en nuestro cerebro siguiendo patrones neuronales a través de conexiones sinápticas y la transferencia de sustancias químicas como la dopamina.

Sin embargo, de acuerdo con la denominada plasticidad cerebral, “dependiendo de lo que hagamos con nuestro cerebro definimos nuestra autoconstrucción”, subraya la profesora.

“La plasticidad del cerebro para la música, al igual que para el lenguaje, es de 12 años”. En su ponencia, Yerko Ivánonic expuso como la edad es clave en el desarrollo de las habilidades de los dos grandes sistemas de comunicación. En este sentido, Dierssen subraya que existen notables diferencias en las destrezas adquiridas por un músico y que, por ende, “la música maximiza la creatividad”.

Cerebros diferentes son capaces de creatividades diferentes, y el músico maximiza su capacidad

La creatividad se evalúa mediante diferentes test, como el la figura incompleta de Torrance o el de los usos alternativos de un ladrillo. Mediante técnicas de neuroimagen como la PET (tomografía por emisión de positrones), la resonancia magnética fMRI o la electroencefalografía se mide la activación de las diferentes áreas cerebrales durante el desarrollo de la actividad o al alcanzar el resultado final y se vincula con la creatividad.

“Según las neuronas activas en cada zona del cerebro, se concluye que cerebros diferentes son capaces de creatividades diferentes”. Creatividad cognitiva, improvisada, emocional, incrementada… La neurobióloga subraya la forma en que la música maximiza la creatividad debido a la asociación entre la creatividad y el circuito temporo-occito-temporal.

En este sentido, algunas de las capacidades desarrolladas por los músicos y citadas por la neurobióloga involucran la mayor capacidad de tomar decisiones, focalizar la atención y analizar la información.

Entre otras más específicas cabe destacar también la habilidad de distinguir un discurso hablado entre mucho ruido o de discernir mejor qué pide el bebé según su llanto.

En cualquier caso, “la percepción se refina”, recuerda Ivánovic. En el fenómeno musical, el músico y neurólogo identifica diferentes áreas cerebrales implicadas en mayor o menor medida en la percepción, deshaciendo el mito del cerebro separado en dos hemisferios frente a la bilateralidad. “El cerebro izquierdo se encarga del lenguaje musical mientras que el derecho identifica el espectro de música”, aclara en su exposición.

 

  • Hospitales y terapia con música

Más allá de la técnica, se ha demostrado el importante papel que desempeña la música en la salud. La ONG Música en Vena, en cuyo  Comité Asesor Científico participa Ivánovic, busca la humanización para que la música llegue a los hospitales aplicándose a nivel terapéutico.

“A diferencia de la musicoterapia, que es un ciclo universitario, la terapia con música son intervenciones en las que un músico interacciona con un enfermo tocando”, puntualiza.

En España, la organización Música en Vena se encarga de trasladar músicos de alta calidad al medio hospitalario para hacer una creación musical con el paciente. “Nosotros no sólo buscamos el efecto positivo de la música dando un instrumento al paciente, buscamos también el repertorio”, aclara el músico. Hasta el momento ya han trabajado en diferentes especialidades (UCI, neonatología, cardiología…).

El trabajo principal de la ONG es identificar la respuesta de los pacientes ante los diferentes tipos de música. “Uno de los principios más importantes que seguimos es el acústico, es decir, no empleamos medios eléctricos de amplificación, sólo voz e instrumentos”, destaca Yerko Ivánovic. Además, Música en Vena también pretende dar formación sanitaria a los músicos para facilitar su integración en el ámbito hospitalario.

La terapia con música son intervenciones en las que el músico interacciona con un enfermo mientras toca

El empleo de la música como terapia también se está llevando a cabo en Francia desde hace años. La organización dirigida por Philippe Bouteloup, Musique et Santé, organiza talleres de pediatría y neonatología, reflexión y mediación entre artistas y los hospitales, entre otros.

“Gran parte del trabajo hospitalario radica en tocar “con” alguien en lugar de tocar “para” alguien””. Bouteloup destaca la proximidad que se establece entre músico y paciente, necesaria para crear una burbuja ambiental y contribuir a que el placer sea compartido. Ivánovic coincide con el músico francés y declara que hay que “sacar al músico del ego del escenario y llevarlo al hospital para que el disfrute sea mutuo”.

Ivánovic pone de manifiesto cómo la terapia con música también puede contribuir a reducir el coste de las intervenciones. “Por un sólo día que un paciente reduzca en la UCI, ya es un sueldo”. Así demuestra el proyecto MIR (Músicos Internos Residentes) que se está llevando a cabo actualmente en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

“Este estudio mide los parámetros de muchas patologías para ver si la música es capaz de acortar ese periodo de intubación”, relata el neurólogo a EFEsalud.

Estos estudios persiguen demostrar que el músico puede y debe estar en otro ámbito además de auditorios, conservatorios y festivales de música. “Pretendemos conseguir que el músico compruebe que la experiencia en un medio hospitalario puede ser incluso mucho más gratificante que encontrarse en un gran concierto”, afirma el compositor y pianista, quien recuerda en la entrevista su experiencia durante la residencia en el Hospital 12 de Octubre. “Es una responsabilidad porque tienes que pensar que el concierto que tú vas a dar puede ser su último acto artístico”.

Aunque la idea no sea nueva, requiere un cambio de modelo. La primera paradoja la encontramos en el cartel de silencio al entrar al hospital. “En silencio, es difícil comunicar a los enfermos”, reseña Bouteloup. Si atendemos al centro de interés, también existe un cambio de paradigma. “En neonatología, por ejemplo, todo el mundo mira al bebé, lo cual es terrible para el músico que está acostumbrado a ser el centro”. Como señala el director de la asociación Musique et Santé, “la música no sirve para nada, pero no podemos vivir sin ella”.