Publicado en feb 1, 2017

“Una unidad de cuidados intensivos. Un paciente inconsciente e intubado. Unas notas musicales que empiezan a sonar en directo en la estancia y una máquina que registra cómo la presión arterial o el ritmo cardiaco mejoran. Es sólo un ejemplo de cómo la música se cuela en los hospitales para ofrecer beneficios a pacientes y familiares desde hace unos años.

En esta iniciativa se volcaron pronto desde Música en Vena (MeV), una asociación pionera a la hora de llevar la música a los centros hospitalarios, algo que hace desde 2012. Cuatro voluntarios vinculados a la música, aunque con otras profesiones, que desde entonces han facilitado 1.600 microconciertos y han contado con más de 1.000 músicos como colaboradores generando beneficios para más de 30.000 personas. “La enfermedad de una persona cercana y llevar la música encima hicieron un maridaje natural. Descubrimos que el hospital es un sitio duro pero con mucho margen para la humanización”, explica Juan Alberto García de Cubas, vicepresidente de Música en Vena, a LA REVISTA de Redacción Médica.

Esta iniciativa ha logrado llevar la música a 14 centros hospitalarios en la Comunidad de Madrid gracias a un convenio firmado con el Servicio Madrileño de Salud en 2013, y ahora desarrolla su experiencia también en Barcelona y Sevilla. Los responsables aseguran que esto ha sido posible gracias al serio trabajo con base de voluntariado, que se desarrolla en una triple vertiente: sanitaria, de investigación y de divulgación musical. Pero, ¿cómo se mide la repercusión de su trabajo?”…”

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